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A MI PADRE
Y no borraré
de mi memoria
Que tú,
Semilla y
fruto
De polvo y
tierra igual que yo;
Moldeaste tu
cera al son del tiempo,
Al son del
oasis que buscaste
O que al paso
encontraste.
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Si fuiste
bueno,
Si no lo
fuiste…,
¡Nadie soy
para juzgarte!
Con mis
propios afluentes
Que a mi paso
veo
Buenos y
malos.
Tuviste que
ser crecer y forjarte;
Y frente a
esto,
No es mi
derecho juzgarte.
También
fuiste río sorprendido
Ante lluvia
negra y lluvia blanca;
Por lo que
hiciste
Y los
desventurados no dejaron que hagas por mí,
De todas
maneras,
Estás en mi
pecho atesorado,
Y es de azul
memoria
Y florido mi
agradecimiento
Por esa
biológica vida que me diste.
>
La balandra
que impulsaste,
Su mástil ha
templado y ya navega.
No sé si
arribaré a los puertos en que anclaste.
Si he de
navegar tan largo,
Tan fuerte y
contra el viento
Como sé que
tú aprendiste.
Padre mío,
Si algún día
puedes,
Enséñame a
luchar contra esas corrientes,
A veces
oscuras
A veces
deliberadas,
Que quieren
ahogarnos en este oscuro y difícil
Océano que
has vencido.
Y me hiciste
falta.
Y me haces
falta;
Pero la
balandra que impulsaste
Lejos…muy
lejos de ti
Sus velas ha
templado en brújulas
Y navegan ya
sus remos,
Sorteando las
vikingas huellas
Del océano de
piel y de amarguras;
De tranquilas
brisas
Del puerto
que ha soñado y que soñaste.
Autora: GEORGINA
SUSANA FOURNIER ARICA.
Otoño de 1987.
Desde Sullana Perú
para todo el mundo.
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