MAGIA
Por
OLGA MARÍA DEL
CARMEN ORTEGA CHARLES.

¿Qué magia tienen tus manos
que a su contacto perezco?

¿Qué tienes entre los dedos
que al sentirlos desvanezco?

Caricias siempre tan nuevas
tan antiguas como el tiempo,
tan parecidas a todas…
tan distintas en mi lecho.


Sangre convertida en lava,
poema de carne y beso…
recorro el mundo a las grupas
de potro de magma-viento,
con sus cascos luminosos
las colinas de tu cuerpo.


Las horas descienden rápidas
por pendientes y senderos,
ya no hay tiempo,
no hay espacio…
sólo tu boca y tus besos.

Boca que sutil cual broche
tiene mis sentidos presos;
labios sensuales carnosos,
labios sensitivos, frescos.


Besos que entregan el alma,
besos que roban mi aliento,
bronces candentes que colman
las ansias del pensamiento.
Daga sólida forjada
en yunque ritual de Hefestos,
soma armonioso y etéreo
entre los muslos enhiestos
descubres desde la nada
la alcoba de mis secretos.


Volante de cielo y hojas
con caudal de nardos frescos,
semen que deshoja el alma
luz que fertiliza el cuerpo
y florece en un milagro
de frágil renuevo tierno.


ENTREGA

En el rumor callado del silencio
ámame más mujer y más altiva;
he depuesto mi orgullo y decidida
me rindo ahora a ti con impaciencia.


Seré tuya en la entrega decisiva
y nunca más podré sentirte ausente,
gozaré cada instante complacida
para mirar soberbia a mi presente.

Dame un soplo de eternidad constante
y en el eco del beso adormecida,
haz de mí cada día tu nueva amante…
¡en el íntimo lecho dame vida!


NECUILTONOLOYAN
(LUGAR DE GOZO)

Ni nimitznequi
in quenin no tlalli amiqui
nequiltia atl
tlein huetzi in huecapan.

A la sombra de un cazáhuatl
quiero tenerte conmigo,
ven, refúgiate en mi nido,
guerrero, príncipe náhuatl.


Después de la lucha atea
eliminaré tu hastío,
ven, cobíjate, amor mío,
a la sombra de un cazáhuatl.


Descansa tu fuerte cuerpo
en el mullido petátl,
yo prenderé un fuego nuevo
con aroma de copal.


En el hogar, preparado,
para ti, espera un manjar:
la cecina de venado
xocólatl y nixtamal.


Descálzate las sandalias
que yo besaré tus pies,
te coronaré con dalias
y con óleo te ungiré.


Después, cuando estés dormido,
a tu sueño velaré:
nunca será interrumpido
porque lo vigilaré.


Cuando despiertes, mi amado,
con la luz del Dios Solar,
aún estaré a tu lado,
guardándote cual Vestal.


Seré tu sacerdotisa,
mi Hombre-Dios,
mi Gran Deidad:
eres mago que me hechiza,
eres mi alma y mi heredad.


Eres luz de mis pupilas,
el astro de mi existencia,
ensueño en las ansias mías
y el fuego de mi impaciencia.


Estréchame entre tus brazos,
guerrero, príncipe náhuatl,
dame el néctar de tus besos
a la sombra de un cazáhuatl.

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BR
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